Una aldea abandonada (Wen Yiduo)

 

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¿A dónde se fueron todos y por qué?
Un sapo se encoge tímido sobre una olla,
la cuchara está cubierta con flores blancas.
Mesas y sillas flotan por campos inundados,
la araña teje sus puentes de una habitación a otra.
Ataúdes atravesados en las puertas,
piedras bloqueando las ventanas.
¡Qué paisaje tan extraño y tan triste!
Guadañas oxidadas, pronto inservibles,
redes de pescadores abandonadas entre la ceniza.
¡Dios mío! ¿No fue capaz de retenerlos esta aldea?
Con sus rosas sin fin y sus enormes lotos,
con su lago verde y sus espigas finas,
su cielo tan azul, y el canto de esos pájaros.
¿Quién sembró esas espigas tan verdes?
¿Quién plantó estas flores tan rojas?
¿Quiénes mezclaron su sudor con la tierra?
¿Qué dolor los atormentaba, qué perseguían
los que dejaron de golpe esta aldea
sin mirar atrás? Hoy alguien les dice:
que los chanchos van a la deriva por las calles,
entre los patos, y los gallos pisotean las flores,
y las vacas mordisquean las verduras en el huerto.
Les dice que el sol ha caído y el ganado
no ha descendido aún de la montaña:
sus sombras esperan en la ladera,
mientras las cumbres se alzan
en torno como tigres y dragones.
Miran un instante, tiemblan, bajan la vista.
(Esto también hay que decírselo).
Recuerdan que antes, cuando el atardecer llegaba,
frío, y los álamos temblaban en el viento,
les bastaba llamar desde la montaña
para que sus dueños acudieran,
sin pensar en el peligro del camino.
Luego el sonido de una flauta los guiaba
lentamente de regreso hacia el corral,
hacia el pasto perfumado y el calor.
Lagrimean, recordando todo esto,
y se arriman, y juntan las cabezas.
¡Rápido! Vamos a decirles a sus dueños,
a contarles, vamos a contarles todo
para que vuelvan ya, que vuelvan cuanto antes.
¿Por qué dejaron así a sus animales?
¿No saben que son casi como niños
estas vacas, pobres bestias miedosas?
¿Y a dónde ha ido el mensajero?
Rápido, que vaya a decirle al viejo Wang,
al mayor de los Zhou, a sus ocho hermanos,
a decirles a los campesinos junto al paso,
al viejo herrero Li, con su cara roja,
al tuerto Long, a Xu Panxian, a la vieja Huang,
a todas las mujeres de la aldea.
A decirles estas cosas, una por una.
A decirles que regresen, que regresen.
¡Qué paisaje tan extraño y tan triste!
¡Dios! Nada logró retener aquí a los hombres.
Un paraíso completamente desierto.

1927

他们都上那里去了?怎么
吓蟆蹲在甑上,水瓢里开白莲;
桌椅板凳在田里堰里飘着;
蜘蛛的绳桥从东屋往西屋牵?
门框里嵌棺材窗棂里镶石块!
这景象是多么古怪多么惨!
镰刀让它锈着快锈成了泥,
抛着整个的鱼网在灰堆里烂。
天呀!这样的村庄都留不住他们!
玫瑰开不完,荷叶长成了伞;
秧针这样尖,湖水这样绿,
天这样青,鸟声象露珠样圆。
这秧是怎样绿的,花儿谁叫红的?
这泥里和着谁的血,谁的汗?
去得这样的坚决,这样的脱,
可有什么苦衷,许许什么心愿?
如今可有人告诉他们:这里
猪在大路上游,鸭往猪群里攒,
雄鸡踏翻了芍药,牛吃了菜──
告诉他们太阳落了,牛羊不下山,
一个个的黑影在岗上等着,
四合的峦障龙蛇虎豹一般,
它们望一望,打了一个寒噤,
大家低下头来,再也不敢看;
(这也得告诉他们)它们想起往常
暮寒深了,白杨在风里颤,
那时只要站在山头嚷一句,
山路太险了,还有主人来搀;
然后笛声送它们踏进栏门里,
那稻草多么香,屋子多么暖!
它们想到这里,滚下了一滴热泪,
大家挤作一堆,脸偎着脸……
去!去告诉它们主人,告诉他们,
什么都告诉他们,什么也不要瞒!
叫他们回来!叫他们回来!
问他们怎么自己的牲口都不管?
他们不知道牲口是和小儿一样吗?
可怜的畜生它们多么没有胆!
喂!你报信的人也上那里去了?
快去告诉他们——告诉王家老三,
告诉周大和他们兄弟八个,
告诉临淮关一带的庄稼汉,
还告诉那红脸的铁匠老李,
告诉独眼龙,告诉徐半仙,
告诉黄大娘和满村庄的妇女——
告诉他们这许多的事,一件一件。
叫他们回来,叫他们回来!
这景象是多么古怪多么惨!
天呀!这样的村庄留不住他们;
这样一个桃源,瞧不见人烟

民国十六年,五月,十九日《新闻报》

 

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