El chino de Schwob

El 22 de marzo de 1903 Paul Léautaud anota en su Journal littéraire:

Estuve en lo de Schwob por primera vez, respondiendo a la invitación que me hizo luego del envío de mi libro. Un individuo encantador, de rostro curioso. Se parece a Napoleón. Infinitamente instruido, lo sabe todo, y siempre simple, nunca pedante. Soy introducido por un sirviente chino, que agrega un matiz muy fino de elegancia  a esta casa enorme, clara y silenciosa.   

Se llamaba Ting Tseying y es muy poco lo que se sabe de él. Schwob lo había encontrado en el pabellón chino de la exposición universal de 1900 y un año después los dos partieron juntos hacia Samoa, tras las huellas de Stevenson. En una entrada posterior, Léautaud anota un rumor que ha escuchado según el cual habría algún tipo de relación amorosa entre los dos. André Salmon anota en sus Souvenirs sans fin:

Conocí a este doméstico chino mucho antes de conocer a su amo. Una figura considerable de l’ile Saint Louis, este Celeste. Lo he visto –y en verdad había que verlo para creerlo- conversar con Charles-Louis Philippe! ¿Conversación? Es demasiado decir. Charles-Louis Philippe le hablaba al chino de Schwob. El chino de Schwob respondía con grititos (…) La popularidad del servidor amarillo tenía que ver con que, encargado por Mme. Moreno (la mujer de Schwob) de hacer las compras diarias en el mercado, se demoraba largamente en espera de un beneficio o un golpe de suerte. Los chinos son jugadores, esto ya se sabe. Ahora bien, un personaje extraño y emprendedor de quien no conozco nada más que este comportamiento cotidiano en la calle, organizaba una lotería de víveres. Era posible ganar un pollo, un conejo, una liebre, etc. Por supuesto, el hombre sólo procedía a realizar el sorteo una vez que había vendido todos los números, bajo la mirada indulgente de la policía. El proceso era largo (….) El chino tal vez ganó algunas veces, pero la cosa era que se almorzaba tarde en lo de Marcel Schwob. 

Ting no tardó en encontrar trabajo luego de la muerte Schwob en 1905. Fue contratado por el explorador y sinólogo Paul Pelliot y participó de una larga expedición al Turquestán.

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