Pequeña entrevista con Maialen Marín Lacarta

Maialen Marin Lacarta es especialista en literatura china moderna,  docente y traductora. Su tesis de doctorado es un trabajo minucioso sobre la recepción de la literatura china en España,  indispensable para todo aquel que le interesa conocer la historia y el funcionamiento de la traducción de la literatura china moderna en lengua castellana. Ahí muestra con mucho detalle, entre otras cosas, el fenómeno de las traducciones indirectas en castellano, el fenómeno del editing en las traducciones del mundo anglófono y la dependencia (subordinación) del mercado editorial español con respecto al mercado anglófono y francófono. Más allá de eso,  es una traductora que combina dos elementos que no suelen presentarse en forma simultánea en el campo de la traducción del chino: alto conocimiento del chino y notable sensibilidad linguística, como puede verse en su traducción de la nouvelle de Shen Congwen (Calma), publicada en 2010 por Alpha decay.

¿Cómo empezó tu interés por el chino y la literatura china? Cómo cambió con el tiempo? (si es que cambió con respecto de lo que era al principio).

Mi interés empezó por la lengua. Empecé a estudiar chino en la universidad, en la licenciatura de traducción e interpretación. Pero siempre me ha gustado mucho leer y lo que más me gustaba de la carrera era la traducción literaria. Como es lógico enseguida me interesé por la literatura china y poco a poco empecé a leer lo que estaba al alcance de mi nivel de chino hasta convertirse en mi tema de investigación y especialidad cuando llegué al INALCO, en París.

Tu tesis de doctorado fue sobre el problema de las traducciones indirectas del chino al castellano.

Yo diría que la cuestión de la traducción indirecta fue uno de los temas que traté en la tesis, aunque no el tema central. Mi tesis se titula Mediación, recepción y marginalidad: las traducciones de literatura china moderna y contemporánea en España. La hipótesis central de este trabajo es que la literatura china del siglo XX se encuentra en una posición marginal en el sistema literario global y que la recepción de esta literatura en España está condicionada por la recepción anglófona y francófona. Uno de los síntomas de esta mediación, y el más evidente sin duda, es la traducción indirecta, ya que muchas traducciones se realizan a partir de versiones francesas o, sobre todo, inglesas. Pero la recepción en el sistema literario anglófono y francófono influye también en la selección de los textos que se traducen: los editores españoles conocen la obra en una feria internacional en su versión inglesa o francesa y después deciden traducirla, ya sea del chino, ya sea de otro idioma. Además, la recepción anglófona y francófona también afecta a la manera en que se presentan las obras y esto es visible en el texto de las cubiertas posteriores, e incluso en las reseñas en prensa. Podría seguir hablando de otros síntomas de la marginalidad de esta literatura como la preferencia por el valor documental de las obras, o el énfasis en la diferencia… pero creo que quien se interese por este tema puede consultar mi tesis o los artículos que he publicado al respecto.

Es algo que pasa en el mercado en castellano solamente o también en otras lenguas?

La traducción indirecta ocurre también en el caso de otras combinaciones lingüísticas y es un fenómeno que ha estado y sigue estando presente en la historia de la traducción de diversas literaturas. Suele ir unida a una distancia lingüística y geográfica e implica un contacto limitado y esporádico entre las literaturas de dos sistemas. Puede haber otros motivos, como la dificultad o imposibilidad de encontrar el original, por ejemplo. En el caso de la literatura china del siglo XX en España, la evolución del tipo de traducciones demuestra que la traducción indirecta no se debe —o no sólo— a la falta de traductores, sino que hay factores comerciales de por medio: una traducción indirecta es más rápida y más barata que una directa. Además, muchas veces se oculta al lector que lo que está leyendo es una traducción indirecta; por ejemplo, se incluye sólo el título original chino en los créditos sin mencionar en absoluto el texto que ha servido de base para la traducción (la versión inglesa o francesa).

Siguiendo un poco con lo anterior. Me llegó un balance de las traducciones del chino publicadas en españa el año pasado. Son ocho traducciones, lo cual es bastante poco, sobre todo teniendo en cuenta que el año pasado debería haber un efecto mo yan. Cómo ves la situación? Vislumbrás un cambio en el corto plazo?

De esas ocho traducciones que mencionas, sólo dos son indirectas. Eso sí que es un cambio con respecto a años anteriores. Por ejemplo, basándome en datos de mi tesis doctoral, en 2009 se publicaron cinco traducciones indirectas y sólo dos directas y en 2008 cinco indirectas y una directa. Por lo tanto, el número de traducciones no ha cambiado y no creo que vaya a haber un cambio radical en este sentido, a pesar del Nobel. Creo que será más bien un cambio progresivo; o eso espero. En mi opinión, el cambio tiene que venir de los traductores y especialistas de literatura china, son ellos los que tienen que hacer propuestas a los editores. Al mismo tiempo, también creo que los editores no deberían dudar en consultar a traductores y especialistas de literatura china; sigue siendo una literatura por descubrir para el lector hispanohablante.

En tu experiencia, cuáles son los problemas o las dificultades más grandes que implica la traducción del chino al castellano? Cuáles son los dilemas que se te presentan al traducir?

Siempre me resulta difícil generalizar y hablar de dificultades a la hora de traducir del chino al castellano, porque las dificultades dependen mucho del texto que tenemos delante, como ocurre con cualquier traducción. Tengo mi pequeña lista de problemas de traducción que creo que se repiten, pero siempre me enfrento a nuevos retos con cada texto. En esa lista estarían: 1) referencias culturales, históricas, geográficas… En este apartado incluyo una larga lista de elementos diversos como pueden ser la comida, las festividades, lugares conocidos, hechos históricos, referencias literarias, mitológicas, etcétera; 2) las repeticiones que suelen ser más comunes en chino; 3) las onomatopeyas, que en general se usan mucho en literatura china contemporánea; 4) los tiempos verbales, ya que no hay tiempos verbales en chino y a veces hay distintas opciones a la hora de traducir un texto; 5) refranes, suelen aparecer a menudo (el ritmo, el significado, a veces la rima…); 6) la carga semántica de los nombres que a veces tiene importancia en la trama, etcétera. Ésta es una muestra de algunas de las dificultades que creo que se repiten en la traducción de textos narrativos, ya que en poesía nos encontramos con otros factores.

Me preguntas sobre los dilemas. Como creo que la traducción es una toma de decisiones siempre hay distintas alternativas. De hecho mi primera versión de una traducción suele reunir muchas opciones yuxtapuestas e intercaladas por barras. La segunda versión es cuando elijo una de ellas y después vienen varias revisiones.

Específicamente, en el caso de Mo Yan, de quien acabas de traducir una novela, qué problemas te planteó durante el proceso?

La traducción de una antología de relatos de Mo Yan que he publicado hace poco ha sido una traducción al euskera, por lo que me he enfrentado a algunas dificultades que no había encontrado hasta ahora. Conocía bien la obra de Mo Yan antes de realizar esta traducción porque fue el estudio de caso que investigué más a fondo en mi tesis doctoral. Disfruté mucho con la traducción, una de las dificultades más divertidas fue la traducción de los refranes que utiliza, muchas veces se trata de refranes que sólo se utilizan en una región concreta o incluso invenciones del propio autor. Creo que una de las dificultades específicas de traducir a Mo Yan es el ritmo cinematográfico de su prosa. Por un lado, las imágenes tan poderosas que transmite y, por otro, los cambios de ritmo: a veces se encadenan acciones una tras otra, en largas frases que las describen al detalle y, otras veces, las frases son breves, de una sola acción, y luego viene una descripción del paisaje, por ejemplo. El lector tiene la sensación de seguir a la cámara.

Te tomaste el trabajo de comparar tu traducción con las traducciones que ya existían de la misma obra a otras lenguas?

En la traducción al euskera de la antología de relatos de Mo Yan titulada Hori da umorea, maisu! (Shifu yuelaiyue youmo, 师傅越来越幽默 traducida en castellano como Shifu, harías cualquier cosa por divertirte), conté con la colaboración de una excelente traductora de euskera que se llama Aiora Jaka. Es la primera traducción que publico en euskera y, aunque es mi lengua materna, el trabajo de revisión de Aiora Jaka fue esencial. Por eso sí que nos vino bien poder consultar la traducción francesa de algunos de los relatos y la traducción inglesa, ya que Aiora Jaka no lee el chino. Las traducciones inglesas de Howard Goldblatt suelen ser muy libres, como ya demostré en mi tesis al cotejar otra traducción de una novela de Mo Yan. Además, muchas partes habían sido editadas, es decir, faltaban partes o se había modificado el orden de algunos pasajes, por ejemplo. Por eso, Aiora Jaka se basó sobre todo en versiones francesas de unos pocos relatos (no todos los relatos que incluye la antología han sido traducidos al francés). Estas traducciones le ayudaron a revisar mis traducciones y a realizar borradores de algunos relatos, pero fue siempre el original el que constituyó la referencia principal.

Me da la sensación que, en el caso de la literatura china traducida al inglés, los traductores ejercen una especie de poder tutelar sobre la obra. Quiero decir, de la misma manera que Flaubert dijo “Madame Bovary soy yo”, los traductores norteamericanos decir: “Mis traducciones son yo” o (por ej.) “Mo Yan soy yo” (estoy pensando en el traductor de Mo Yan, Goldblatt, que dijo algo así como que “quien leía a Mo Yan leía a Howard Goldblatt”. Te parece que es así? Cómo te posicionás en ese sentido?

Creo que esto ocurre sólo en el mundo anglófono, ya sea en el Reino Unido o en Estados Unidos, pero no creo que este fenómeno llegue a España. El caso de Howard Goldblatt que mencionas es clave. Es un traductor muy prolífico, el más prolífico en habla inglesa, sin duda, y no pongo en duda el gran trabajo que ha hecho, pero no hay que olvidar que hay más traductores del chino al inglés además de él. Estoy segura de que hay lectores que asocian la literatura china moderna y contemporánea únicamente a la figura de Howard Goldblatt. Creo que tiene una manera particular de traducir. A veces me encuentro con pasajes brillantes, en los que encuentra soluciones formidables, pero otras veces me decepciona el hecho de que realice tantos cambios, modifique pasajes, decida omitir frases, etcétera. Otros traductores nos tomamos menos libertades (lo intentamos al menos), y ahí está el reto y el placer de la traducción. En Estados Unidos hay tendencia a editar las obras, así que no sólo el traductor sino también el editor intervienen de manera evidente en el resultado final. Por ejemplo, Liao Yiwu ha publicado sus memorias hace poco y la traducción inglesa es una versión editada, reducida casi a la mitad y con pasajes modificados (For a Song and a Hundred Songs: A Poet’s Journey Through a Chinese Prison, New Harvest, 2011). Lo mismo ocurrió con la trilogía de la taiwanesa Shih Shu-ching que pasó a ser una sola novela en la versión inglesa (City of the Queen: a Novel of Colonial Hong Kong, Colombia UP, 2005). Lo que quiero decir con esto es que puede que algunas de esas modificaciones de las traducciones de Howard Godlblatt vengan del editor. El tema del editing es una cuestión que me fascina y que también investigué en mi tesis. ¿Por qué esa necesidad de cambiar el original? Ocurre en distinto grado, no siempre implica un cambio drástico en el número de páginas, como los dos ejemplos que he mencionado, sino que a veces son sólo pequeños cambios en el texto.

Qué posibilidades tiene hoy en día, en España, un traductor literario, y espíficamente un traductor del chino, de vivir de la traducción literaria?

No creo que sea posible vivir únicamente de la traducción de literatura china en España. No hay más que ver el número de traducciones que se publican al año, como mencionabas antes. Lo que sí es posible es combinarlo con otros oficios como la docencia, el periodismo, la edición… o incluso dedicarse sólo a la traducción pero de otras lenguas y también de otro tipo de textos (no sólo libros). De hecho, según el Libro Blanco de la Traducción Editorial en España publicado en 2010, sólo el 37,5% de los traductores se dedica en exclusiva a la traducción en general (no sólo de libros). Estos datos se refieren a traductores de otras lenguas, claro, los del chino son una minoría.

Qué proyectos tenés ahora?

Estoy trabajando en un poemario de Yang Lian y unos relatos de Mu Shiying. Avanzo despacio porque tengo pendientes artículos de investigación, conferencias, la docencia en la UOC y otros temas… Pero espero que vean la luz este año.

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