Zeng Yinlong, el emperador campesino (parte 1)

Hace un par de semanas salió una nota de Juan Forn en página 12 sobre el Liao Yiwu, un poeta y disidente chino. Escribió un libro que se llama Entrevistas con Personas del Ultimo Escalón de la Sociedad, en donde recoge testimonios de una galería de personajes por momentos inverosímiles: un ciego maestro de erhu, un maestro de fengshui, un hombre cuyo oficio es cantar en los funerales, otro cuyo oficio es llevar cadáveres desde su lugar de muerte hasta su pueblo natal, etc. Uno de los personajes, sobre los que se centra la nota de Forn, es Zeng Yinlong, un campesino de una región muy remota que en los ochenta fundó una dinastía. La historia es muy interesante. Recomiendo leer la nota de Forn. Para el que quiera saber más, acá traduje la primera parte de la entrevista que le hizo Liao Yiwu a Zeng Yinlong en la cárcel.

Entrevista con Zeng Yinglong, el emperador campesino

Liao: ¿Usted es el famoso emperador campesino de esta cárcel?

Zeng Yinglong (desde aquí: ZYL): Debe dirigirse a mí como “su majestad”.

Liao: Bueno. Su majestad, ¿en qué momento fue nombrado emperador?

ZYL: No es que Su majestad quisiera ser nombrado emperador, sino que sus miles de súbditos lo empujaron para que ascendiera al trono. Hace alrededor de diez años, una salamandra gigante trepó desde el interior de la cueva de Guanyin, en el curso medio del río Wujiang. Esta salamandra podía hablar, y siempre en las noches de luna desde el interior de la cueva cantaba una canción. La canción decía algo así: “El dragón falso se hunde, el dragón verdadero asciende; al sur del río, la gran prosperidad llega.” En seguida, hasta los chicos de tres años se aprendieron la canción, y así a de boca en boca se difundió por nueve aldeas y dieciocho valles. Había un hombre llamado Maxing, un maestro de fengshui de la zona. Una noche, llevando con él a un grupo de aldeanos, siguió la voz hasta encontrar la salamandra en el interior de la cueva. El animal no sólo no se escabulló al ver seres humanos, sino que incluso empezó a mover la cola, como si les diera la bienvenida. Maxing la levantó y de adentro de su boca sacó un tira de seda amarilla donde estaba escrita la letra de esa canción. Salió de la cueva, miró la luna y reflexionó un instante, luego empezó a hacer reverencias hacia el cielo y la tierra y a proclamar ante todos la señal del emperador de jade.

Su majestad al principio no se enteró de nada de todo esto. En esa época había comenzado a implementarse la política de hijo único y cada dos por tres los funcionarios locales caían casa por casa con médicos para observar el cumplimiento. Si se encontraba una infracción había que pagar una multa, y se obligaba abortar a las mujeres que estaban embarazadas con un segundo hijo, y obligaban a hombres y mujeres en edad de procrear a esterilizarse. Su majestad tenía dos hijas pero deseaba tener además un varón (literalmente: hijo dragón), como muchos en la aldea. Por eso se escapó con su esposa, que en ese momento estaba embarazada, hacia otra zona en busca de trabajo. Trabajó siete meses en Xinjiang en la construcción. Finalmente se cumplieron sus deseos y tuvieron un hijo, lo llamaron Yanze, de acuerdo con los nombres de los antepasados. Su majestad no se atrevía a volver al pueblo, así que se fue con su esposa y sus hijos a Henan y se afincó en Xinxiang. Sin embargo, Maxing logró rastrearlo. Dedujo que el “dragón asciende” de la canción repetida por la salamandra hacía referencia a mi nombre “Zeng Yinglong” (N. de T: existe una similaritud fonética entre el nombre del entrevistado y la frase de la canción), mientras que “al sur del río” aludía a “Henan” (N. de T.: Henan es una provincia china que, literalmente, significa “al sur del río”) (…). Por ende, Xinxiang debía ser el lugar donde se encontraba el hijo del cielo. Maxing llegó hasta ahí con un grupo de súbditos, atravesando miles de kilómetros. Al llegar sacaron la vestidura imperial y se pusieron de rodillas, mientras exclamaban “larga vida al emperador”. Su majestad pensó que hubiera sido una grosería rechazarlos, sólo le quedaba seguir la voluntad del cielo, así que volvió al pueblo y fue declarado emperador. La nueva dinastía se llamó “Da You”; 1985 fue decretado como el año N°1 de la Gran Prosperidad.

Lao: ¿Qué significado le atribuían a este nombre, “Dayou”?

ZYL: El gran tener: vos tenés, yo tengo, todos tenemos. El primer decreto de su majestad fue: “Hay tierra para que todos sembremos, dinero para que todos gastemos, cada uno tiene tantos hijos como quiera”. Fue recibido con mucho contento entre los súbditos.

Lao: ¿Qué extensión tenían los dominios de su majestad?

ZYL: La zona efectivamente controlada por su majestad eran tres condados, en la intersección entre las provincias Guizhou, Hunan y Sichuan. Al establecerse el imperio, el Primer Ministro Niu Daquan organizó un grupo de gente específicamente para medir el territorio y dibujar un mapa, que se envió a los gobiernos de los países de Sichuan, Hunan y Beijing (N. de T.: Sichuan y Hunan son dos provincias de China).

Lao: Para ser sincero, este imperio de su majestad está completamente copiado de un libro de historia, incluyendo la canción, la aparición de la salamandra y el viaje a Henan para la coronación. Estos detalles son producto de un engaño tramado en forma anticipada entre usted y sus ministros. Realmente me sorprende que, aún después de tanto tiempo, ya viejo, siga soñando el sueño de ser emperador.

ZYL: ¡Insolente! Su majestad sabe que es un periodista enviado por el país de Sichuan, confabulado con las autoridades de esta prisión. Pero su majestad tiene derecho a rechazar su entrevista.

Lao: No soy periodista, soy sólo un ciudadano e investigador común. Si su majestad no quiera aprovechar esta oportunidad para contar todo lo que sabe, me temo que en el futuro no va a tener otra oportunidad de hacer que el mundo sepa de usted y de su “País”. Según mi investigación, usted ha leído no pocos libros antiguos, es culto e inteligente, y albergaba altas ambiciones. Aunque se haya pasado un poco de la raya, imagino que no le interesa quedar como un hazmerreír para siempre.

ZYL: ¿Qué hay de ridículo en convertirse en emperador? ¿Puede garantizarme que reproducirá fielmente las palabras de su majestad?

Lao: Por supuesto, su majestad. Se lo aseguro.

ZYL: El General Maxing, el Primer Ministro Niu Daquan y los otros súbditos que habían ido a Henan a buscar a su majestad, al regresar al pueblo le expusieron a su majestad los pasos para llevar adelante la rebelión. Maxing creía que la política del hijo único era difícil de aplicar en la zona del Imperio Da You, por ser un lugar remoto, de población escasa, donde los habitantes eran respetuosos de las trabas impuestas por las reglas de los ancestros, y las raíces de la tradición eran profundas y estables. Más aún, la actitud violenta de algunos cuadros incitaba a la reacción generalizada. Las mujeres preferían ir a la montaña y esconderse en una cueva, vivir de hierbas salvajes y agua del río, convertirse en salvajes, antes que abortar. Este temor popular a morir sin descendencia masculina podía ser aprovechado. Niu Daquan creía que había que hacer que los ministros de Da You se infiltraran entre los campesinos y difundieran que el derecho a procrear era algo otorgado por nuestros ancestros, que cuantos más hijos se tenían mejor, que por supuesto criar un hijo era una tarea ardua, pero que una vez que uno se acostumbraba a la pobreza y a la vida difícil, entre criar uno y criar siete u ocho no había mucha diferencia (….). Así, después de medio año de este trabajo entre la gente, los cimientos Da You ya estaban bien colocados. Entonces, su majestad lanzó una serie de decretos imperiales secretos denunciando a la política de hijo único como magia negra, llamando a los súbditos de Dayou a abandonar las restricciones al respecto. La mujer que tuviera más de diez hijos recibiría, de hecho, el título de “Mujer Imperial”.

Justo por esta época, un anciano de cien años de la zona se murió. En la montaña, cuando un sabio de cien años muere es todo un gran evento, muchas personas vienen desde lejos para participar del funeral. El maestro de fengshui fue invitado al funeral especialmente, recorrió toda la montaña durante dos días hasta encontrar un lugar propicio. Se veló el ataúd durante varios días y se invitó a unos monjes budistas a cantar sutras.

De acuerdo con los cálculos de Maxing, había que realizar el entierro en el momento mismo en que empezara a amanecer. Sólo de esa forma el incienso del anciano subiría eternamente, igual que el sol. Así, un grupo de más de mil personas emprendió la marcha a medianoche, acompañando el ataúd. Entre ellos había más de cien súbditos de Da You. (…) Las estrellas estaban pálidas, y cuanto más cerca estábamos del amanecer más difícil se hacía distinguir entre la multitud con antorchas y las estrellas. Niu Daquan dijo: “Su majestad, todo esto es una señal del cielo”. Así que durante todo el camino estuvimos entremezclados con el grupo de los dolientes. El que presidía el grupo tenía una voz particularmente fuerte. Cantaba un verso y lo acompañaban a continuación unas mil personas en coro, haciendo temblar la montaña. “Vamos, eh, vamos, eh. No hay que detenerse. No hay que levantar la cabeza. Hasta el río celeste. A reencarnar. En veinte años vas a volver, te vas a casar con una muchacha grande…”

Lao: Muy poético.

ZYL: Todavía no llegué a la parte interesante. El momento de bajar el ataúd llegó. Maxing, junto con una decena de guardias reales, se pusieron a bailar para recibir la salida del sol, y muchas personas comenzaron a imitarlos. Niu Daquan aprovechó la oportunidad para desplegar las alas, sacó la bandera imperial de Da You y la hizo flamear. Luego sacó un tazón con granos, agarró de a puñados y los lanzaba, mientras decía: “Transfórmense”. Las personas se agacharon para recoger esos granos divinos, y justo en ese momento unas nubes negras salieron desde el medio de las montañas y taparon el sol. Relampagueó y sonó el trueno, y se largó por fin la tormenta, como si diez mil soldados celestes descendieran entre los hombres.

Lao: Esto es realmente lo que se dice “lanzar granos y recibir soldados”.

ZYL: Veo que entiende un poco. La multitud se estaba empapando y le rogaron a Niu Daquan que hiciera que parara. Su majestad también le pidió. Entre que la lluvia paraba y despejaba, los súbditos terminaron el entierro y bajaron la montaña siguiendo a su majestad. En el camino hacían flamear la bandera que llamaba a los soldados a unirse, y de todas partes los campesinos se unían. En pocos días se juntaron varias decenas de miles de personas.

Lao: ¿Qué varias decenas de miles? De acuerdo con lo que leí en su fallo, lograron engañar apenas a un par de miles.

ZYL: Un soberano no bromea. Su majestad en persona condujo al ejército de Wulin a atacar la capital del condado. Tomamos el hospital, expulsamos al director y agarramos todos esos anticonceptivos diabólicos e hicimos una hoguera con ellos en el patio del hospital. (….)

Lao: Según escuché su majestad tenía tres palacios y seis patios, y cuarenta concubinas.

ZYL: Eso fue idea de Niu Daquan y Maxing. Su majestad en principio no quería, ya que…

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