Lo que la dinastía Tang no tenía

 

Hagamos un recuento de las cosas que los Tang no tenían, dejando aparte los productos de la modernidad: la dinastía Tang no tenía esto, hmm, no tenía aquello, hmm, ¡la dinastía Tang no tenía pensadores! La dinastía Tang tenía emperadores tenía mujeres bellas palacios ejércitos funcionarios; tenía astrólogos tenía lunas nubes poetas cantores bailarinas, tenía borrachines tenía prostitutas guerras perros salvajes tenía campos baldíos nieves eternas; tenía pobres, analfabetos, exámenes nacionales, nepotismo… Pero no tenía pensadores. ¿Qué tal? Sin pensadores, la dinastía Tang era puro lujo espléndido; sin pensadores, todo el mundo se ahorraba dolores de cabeza, comenzando por el emperador mismo. El juego era todo. Jugando, los Tang llegaron a su apogeo; jugando, los poetas se convertían en grandes poetas (recién a partir de la mitad de la dinastía los poetas empezaron a fruncir el ceño). La dinastía Tang produjo demasiados poetas, como si no hubiera habido ninguno anteriormente. Tampoco es que la gente pensara que los poetas podían reemplazar a los pensadores, pero lo cierto es que en toda la dinastía no surgió un solo pensador. A ustedes, que sueñan con regresar a la época de los Tang, les advierto, es necesario que se preparen mentalmente: cuestión de elegir entre una segunda dinastía Tang sin pensadores, u otra cosa que no tenga nada que ver con la dinastía Tang.
(….)

Xi Chuan

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

La casa

Te gusta tu casa,
te gusta mas que nada
y mas que nada en el mundo
la vista desde tu casa, tu balcón,
el patio de la escuela de enfrente,
y la esquina donde a la noche
encienden fuegos de artificio
los muchachos del barrio
a veces incluso globos
que van subiendo despacio
con un fuego adentro.
Todo el año es lo mismo.
No te gusta en cambio el ruido
que sube del patio de la escuela
desde temprano a la mañana
y te despierta de golpe
Y eso que antes de mudarte
llegaste a idealizarlo un poco
“las voces de los chicos”
decías, acordándote de una casa
donde viviste hace años
en la cuadra de una escuela
Querías volver a convivir
con ese ruido de fondo
guardabas un buen recuerdo
La realidad resultó diferente
Aun así, te gusta el silencio que hay
los sábados y los domingos
y sabes que ese silencio
lo aprecias especialmente
gracias a esos otros días.
Es una paradoja que te ocupa
pero tampoco te quita el sueño

Sun Bolei

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

La hora azul

Uno tiene ganas de decirlo, por más que sea una obviedad: que los días se vuelven de golpe cada vez más largos por esta época. No sólo los días, también los atardeceres: la oscuridad, que haste hace unas semanas caía en cuestión de minutos, sin interludio entre el día y la noche, ahora se toma su tiempo y hay una franja de dos horas en la que el cielo se convierte en todo un espectáculo. Y además, está la hora azul. Más precisamente “la hora azul de las 18:50,” como me dijo una amiga con la que comentábamos el tema hace unos días. Dije que sí, automáticaente, sí, “la hora azul”, convencido de que hablábamos de la misma cosa, pero me quedé pensando y un momento después le pedí una precisión: ¿se refería al color del cielo o al color del aire? Del aire, me dijo. Es el aire mismo el que se pone de color azul. Luego hablamos acerca de cómo, según ella, los hombres distinguen menos colores que las mujeres, y para probármelo me preguntó ahí mismo de qué color eran las butacas del aula. Erré en los primeros dos intentos, pero a pesar de todo creo que salí bastante bien parado. Me quedé pensando, sin embargo, al día siguiente, en el tema del color, y me pregunté qué hubiera pensado Goethe.Sobre ambas cosas en realidad: sobre la hora azul y sobre la supuesta ventaja de las mujeres en la percepción de los colores. Goethe, que afectaba por lo general una gran modestia cuando se trataba de hablar de su literatura, pero que era muy poco tolerante cuando lo que estaba en juego era su Teoría del color. Seguramente porque, como señala su amigo Eckermann, a diferencia de su obra literaria, su teoría de los colores no había parado de recibir críticas desde el momento mismo de su publicación. De hecho cuando Goethe, en uno de los paseos que comparten los dos amigos en la década del 20, le propone a Eckermann que realice una especie de compendio de la Teoría de los colores (probablemente con el objeto de relanzarla), Eckermann responde de manera ambigua, ya que él también encuentra muchas falencias en la obra. Sólo días más tarde, cuando Goethe insiste con la idea del compendio, Eckermann le confiesa a regañadientes lo que piensa, a pesar del miedo de malquistarse. La respuesta, esperable, es un regaño violento y una acusación de hereje. Una de los puntos que Eckermann le señala a Goethe ese día es justamente el del color azul, y más concretamente el fenómeno de las sombras azules sobre la nieve, que Goethe explica como un color generado por el ojo mismo. Eckerman, sin embargo, observa: “Miré hace unos días, desde la ventana de mi departamento, la amplia sombra que se proyecta sobre la nieve del jardín, mientras el cielo estaba bastante azul y el sol brillaba, y me sorprendió descubrir que toda la superficie estaba enteramente azul. La sombra azul, por lo tanto, no podía tener nada de subjetivo.” ¿Y en cuanto a la hora azul de la que hablaba mi amiga? ¿Sería objetiva o subjetiva? ¿La verían algunos y otros no? Seguí pensando en el tema los días siguientes; por una cosa u otra, a la hora en que debía observarse el fenómeno, estaba siempre entre paredes. Al tercer día finalmente logré desocuparme antes y salí a caminar en dirección a un negocio, mucho antes de las 18:50. La referencia de la hora, por otro lado, no era del todo confiable, porque la frontera se corre rápido en estos días, y las 18:50 de entonces podían ser ya las 19:00 de ahora. Caminé y caminé, muy atento a la cuestión del color, vi cómo las luces se encendían, la gente empezaba a meterse en las bocas de subte para volver a su casa, otros en las terrazas a tomar algo, el cielo se ponía pálido, pálido amarillo, y después azul, azul petróleo y después casi negro, pero en cuanto al aire mismo, al color del aire, por más buena intención que puse, no vi ningún azul. Bajé las escaleras del centro, varias escaleras, y me olvidé del tema. Hasta que, de golpe, mientras buscaba el repuesto que necesitaba, miré la pantalla del celular y vi que tenía un mensaje: “Ahora es la hora azul”, decía. Era un mensaje de hacía cinco minutos, y cuando volví a salir a la superficie ya era de noche.

Publicado en Sin categoría | 1 Comentario

Mi padre

Mi padre

Era 1962 y no sabía qué hacer.
Joven todavía, idealista y de izquierda,
pero etiquetado como reaccionario.
En Xinjiang la panza se le hinchó por el hambre
y escapó de regreso a su hogar en Changsha.
Su abuela le cocinó sopa de cerdo y zanahoria,
con unos dátiles rojos flotando en el caldo.
Dentro de su cuarto prendió una varita,
y observó en el humo un desconcierto ascendente.
Se encontraba perdido de verdad ese día.
Salió a dar un paseo, pero no pudo pensar.

Se echaba a reír mirando fijo cosas invisibles.
Su abuela le dio un cigarrillo, y él fumó por primera vez.
Dijo: la palabra “absurdo” se deshace en los anillos de humo.
Al mediodía tuvo ganas de ir a sentarse a una isla,
a tocar la flauta.
Empezó a andar hacia allá pero en el medio cambió de idea,
y mientras bordeaba el mismo camino de golpe
pensó que siempre había dos yo dentro de él,
uno que iba para un lado,
y otro que iba para el otro,
uno que cantaba sentado sobre la belleza,
y otro que marchaba por la ruta de Mayo
en el centro de una verdad inextinguible.

Pensó, ahora está todo bien. Como sea, está todo bien.
Se detuvo. Se dio vuelta. Empezó a caminar hacia la isla.
Con este giro, conmovió una campana en el horizonte.
Con este giro, perturbó todos los ritmos del mundo.
Con este giro, el camino se volvió maravilloso,

y mi padre se convirtió en mi padre.

Zhang Zao
1962年,他不知道该怎么办。他,
还年轻,很理想,也蛮左的,却戴着
右派的帽子。他在新疆饿得虚胖,
逃回到长沙老家。他祖母给他炖了一锅
猪肚萝卜汤,里边还漂着几粒红枣儿。
室内烧了香,香里有个向上的迷惘。
这一天,他真的是一筹莫展。
他想出门遛个弯儿,又不大想。
他盯着看不见的东西,哈哈大笑起来。
他祖母递给他一支烟,他抽了,第一次。
他说,烟圈弥散着“咄咄怪事”这几个字。
中午,他想去湘江边的橘子洲头坐一坐,
去练练笛子。
他走着走着又不想去了,
他沿着来路往回走,他突然觉得
总有两个自己,
一个顺着走,
一个反着走,
一个坐到一匹锦绣上吹歌,
而这一个,走在五一路,走在不可泯灭的
真实里。
他想,现在好了,怎么都行啊。
他停下。他转身。他又朝橘子洲头的方向走去。
他这一转身,惊动了天边的一只闹钟。
他这一转身,搞乱了人间所有的节奏。
他这一转身,一路奇妙,也
变成了我的父亲。

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Pekín

Pekin

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

El veneno

%e5%85%b4%e5%9f%8e

El veneno

Recordaban envenenados las tardes en la playa,
veranos de la infancia recogiendo caracoles,
las palabras no tenían sentido y las horas se iban rápido,
grandes barcos, pequeñas nubes, miradas sin destino, como globos,
y a la hora de la siesta, mientras los mayores dormían,
un perro venía a lamerles los pies y a recordarles
que había, a vuelta de la esquina, una pregunta con su nombre.
Por azar, mucho después, volviendo del sur en auto
salí de mi ruta un día para conocer ese pueblo,
y he encontrado los perros, solamente los perros
y el muelle desde el cual, el ultimo verano,
hicieron con saliva un juramento solemne
que al año siguiente uno de los dos traicionaría
una noche, casualmente en verano. Y en el muelle
una mujer gorda tiraba migas de pan al agua,
sin objeto. Los perros, dos o tres jaurías por las calles.
Ni caracoles ya. Arena sí, por todas partes.
Me senté en la vereda de un bar a mirar la calle.
Quise decir unas palabras, siquiera para mí solo,
y algo tartamudeé ante la mirada sorprendida del dueño,
que había salido a ver las primeras estrellas.
“Un aduana hundida fue tu principio y tu fin…”
Camino de tierra, empalme con una ruta vacía.
Luego en la noche camiones con animales oscuros,
peajes, estaciones de servicio, la posibilidad como siempre
de dejarse guiar por una buena estrella, y al final, en cambio,
la decisión, casi siempre inevitable, de seguir un impulso,
de obedecer el latido más simple, el más traicionero.

Sun Bolei

Publicado en Sin categoría | 3 comentarios

Spam

 

Te cuesta seguir el hilo de esas conversaciones,
tantas palabras nuevas, guiños, nombres de películas,
cosas que significan algo distinto de lo que parece
Debe ser que estás pensando en el pasillo de ese hospital
A veces para tomar un atajo cruzás por ahí de noche
No es un lugar peligroso aunque tiene todo el aspecto
Gente sin casa se refugia ahí y no sé como hacen para dormir
con esas luces prendidas todo el tiempo
Y a mi mismo me desvela a veces pensar (¿te das cuenta o no?)
que los algoritmos que nos unieron un día
podrían, de golpe, darnos la espalda y todo
sería mas complicado entonces, por no decir
imposible, por no decir trágico. Supongo que eso
te gustaría. Como te gusta todo lo que, en algún momento,
nos permite reclinarnos en un sillón mientras decimos:
estaba escrito. Pero no estaba escrito y podría probártelo
si quisiera. Leé con atención tu correo,
mensajes que de costumbre pasás por alto como spam
podrían tener algo para decirte, e incluso
el verdadero spam puede también enseñarte
de vez en cuando una verdad sobre vos misma.

Sun Bolei

Publicado en Sin categoría | 1 Comentario